Cesta de la compra

Llibres

Danzas del Corpus valenciano

Cuadernos de Música Folklórica. Número 1. Segunda Época
Recopilación, transcripción y estudio Salvador Seguí y Fermín Pardo
Puede descargar Danzas del Corpus valenciano completo y de forma gratuita.

La festividad del Corpus Cristi en la ciudad de València, ha sido una de las más importantes y suntuosas desde la época medieval, destacando en ella la tradicional procesión y, a partir del siglo XVII, la cabalgata llamada de “La Degolla” o de “Les Dansetes”, que salía la víspera como anunciando la gran solemnidad del día siguiente. Tanto la cabalgata, como el desfile procesional, tienen en su conjunto un carácter y un sentido sacro destinado a la adoración del Santísimo Sacramento, en cuyo propósito asume papel relevante la representación de diversas danzas, las cuales se incrustan dentro del variado mosaico de personajes y figuras bíblicas, misterios y manifestaciones de adoración que rodean a la fiesta del Corpus y en las que intervienen autoridades religiosas y civiles, gremios, parroquias y pueblo en general.

A pesar de todo, está muy clara la procedencia profana de estas danzas; y más que profana, popular, artesanal o gremial, pues fácilmente se aprecia que las mismas tienen su origen en el baile del pueblo; nunca la nobleza ni la alta burguesía participa en ellas, ya que acuden a la procesión en simple desfile. El pueblo sabe bailar, pero no entiende ni conoce los misterios eucarísticos o religiosos, por lo que la Iglesia estimulará la creación de estas danzas partiendo del baile popular, para atraer al pueblo a la procesión y también para poder instruirlo en estos misterios, figuras o alegorías que las danzas representan. Las danzas, con el sentido religioso que la iglesia les impone, aprovechando el baile popular profano, dan colorido a la procesión y por ello acudirán a presenciarla muchos espectadores. De esta forma, se verán representados en el desfile, de una manera u otra, todas las clases sociales, consiguiendo así esa finalidad de adoración conjunta que la Iglesia pretende.

Cuando el pueblo, con el transcurso del tiempo, deje de tener a su cargo la representación de las danzas, éstas pasarán a manos de maestros de baile que se preocuparán de su montaje y del reclutamiento de los danzantes, no obstante, siempre procederán de la clase artesana o trabajadora de los pequeños talleres ciudadanos. Estos maestros enseñarán las danzas como sus bailes de escuela, cuidando detalles e incluso reestructurándolas, consiguiendo con ello su mantenimiento hasta fechas próximas a la guerra civil. Posteriormente y hasta nuestros días, con el propósito de mantener tal manifestación religioso-popular y ante la falta de gentes que tuvieran gusto por representar estas danzas, se ha llegado a contratar personas que, sin conocimientos de la técnica del baile ni del simbolismo de su motivación, han llevado a algunas de ellas a una desvirtuación total, como llegó a ocurrir con la “Dansa dels Nanos”, mientras otras, ya sólo han quedado en el recuerdo de ciertas personas o recogidas en esquemas gráficos, como es el caso de “Les Dansetes” o la “Dansa de la Moma”. Algo semejante ha ocurrido con otras danzas, de las que desconocemos su figuración plástica, si bien conservamos su versión musical, que nos ha llegado a través de la colección del Padre Francisco Baixauli, quien las recopiló a finales del pasado siglo, entre las que se encuentran la “Dansa dels Turcs”, “Dansa dels Pastorets” y “Dansa dels Llauradors”.

Es lógico que tanto las danzas del Corpus de València, como las melodías que las acompañan, hayan sufrido variaciones y cambios a través de los años y mucho más teniendo en cuenta que cualquier manifestación de la cultura popular, goza, a pesar de su ritualidad, de cierta libertad de realización, puesto que el aprendizaje se consigue por imitación, y por ello cada persona o grupo, cuando llega el momento de transmitir sus prácticas o conocimientos a la generación siguiente, lo hace dejando huella de su particular interpretación, alcanzando así a través del tiempo, versiones más o menos diferentes que en casos llegan a enriquecer o desvirtuar el original primitivo. La desvirtuación, paso anterior a la desaparición, vendrá dada pues, por interpretaciones nacidas del mal aprendizaje o de la falta de gusto o sensibilidad por mantenerlas o revivirlas. Se pueden apreciar claramente las transformaciones y la evolución en el tiempo de estas danzas, comparando las descripciones y melodías que de ellas recopiló hace casi un siglo, el Padre Baixauli, con los esquemas conservados actualmente y las melodias que interpreta todavía Juan Blasco, dulzainero de la ciudad, dotado de especial delicadeza y sensibilidad para lo folklórico, así como de notables condiciones técnicas para el manejo de este primitivo instrumento, del que es acompañante inseparable “el tabalet”, que redobla con gran maestría su hijo menor Francisco.

Comparando, pues, la colección centenaria del Padre Baixauli, con las versiones actuales que aquí se ofrecen, se aprecia que en unas danzas el cambio ha sido prácticamente insignificante, como ocurre en la “Dansa o Ball dels Nanos”. En cambio, las diferencias son muy notorias en el caso de la “Dansa de la Moma” en la que el esquema más antiguo aportado por el Padre Baixauli, aunque en el fondo consigue representar lo mismo, no guarda el mismo orden ni las mismas figuras que el que nos ha proporcionado Manuel Arenas Andújar, que es mucho más completo. La melodía también está bastante alejada de la que conocemos hoy viva. En el caso de la “Dansa dels Cavallets”, es totalmente diferente la melodía de la colección antigua, a la que se emplea en la actualidad como propia de esta danza. Todo esto nos demuestra, y así lo dice el Padre Baixauli, que tanto dulzaineros como danzantes, se permitían la libertad de hacer acomodaciones nuevas o de cambiar melodías de unas danzas para otras, cosa posible porque guardan la misma estructura formal y se apoyan en idéntica base rítmica.

En este cuaderno se conjuga pues, por un lado, el sacar a la luz parte de la inédita colección folklórica del Padre Baixauli, realizada a finales del pasado siglo, y por otro, la plasmación de estructuras y melodías de cinco danzas del Corpus de València, tal como han llegado hasta nosotros en la actualidad, de cuya comparación se desprende el poder apreciar la vitalidad con que la cultura popular evoluciona y se transforma.
0,00 €
SI